Esta mañana me he levantado con el tono de whatsapp de mi móvil.  Cuando he mirado tenía más de doscientos mensajes. Todos ellos con una temática común: los carnavales. Mi teléfono estaba lleno de  una gran colección de fotos de todos los disfraces de los niños de amigas, vecinas y conocidas.

Hoy es día de Carnaval y todos los niños tienen que ir disfrazados. Y si algún niño no lleva disfraz al cole se convierte en tragedia nacional.

Durante la última semana los padres nos hemos vuelto locos buscando en tiendas, preparando disfraces elaboradisimos o recurriendo a modistos para que nos confeccionen el mejor conjunto para nuestros hijos.

Los grupos de whatsapp han sido un hervidero de fotos durante estos últimos días y las frases más sonadas han sido » mira que bonito  está quedando el disfraz de mi hijo», «este año me lo estoy currando un montón..» o » ganamos seguro».

Esta mañana hablando con una compañera de trabajo hemos llegado a la misma conclusión: los carnavales se nos han ido de las manos. Hace unos años los niños fabricaban sus propios disfraces y disfrutaban con una simple tela y un palo de madera jugando a los superhéroes.

Ahora en cambio los niños deben ser los mejores. Los disfraces deben ser perfectos. Ya no vale con llevar un traje de papel pinocho y un gorro de cartulina. Ahora debe ser lo más parecido a la realidad y si sobresale del el resto mejor que mejor.

Esta competitividad que se ha creado a la hora de elaborar los disfraces la hemos creado los padres. Los niños únicamente quieren divertirse y convertirse por unas horas en su personaje favorito. Pero a los padres eso no nos basta.

Nuestro hijo tiene que ser el mejor y si para ello tenemos que quedarnos sin dormir, invertir una gran cantidad de dinero en el atuendo que llevarán ( algunos disfraces están en torno a los sesenta euros) o disfrazar a los más pequeños con trajes incomodísimos  nos daremos por satisfechos.

La competencia al final se crea entre nosotros. Los padres hemos cambiado el concepto de esta fiesta y hemos convertido los carnavales en una carrera contrarreloj por ver quien hace el mejor disfraz. Pero ¿esto a donde nos lleva? ¿que opinaís vosotros sobre esto?

Se ha creado una nueva forma de comparar a nuestros hijos : ¡ Feliz Carnaval!!

 

 

3 comentarios
  1. Alma76
    Alma76 Dice:

    Buenos dias, yo opino igual, y además he podido constatarlo con el grupo de carnaval de mi hija.
    Según como lo veo yo, un carnaval infantil debería ser algo con lo que los niños disfruten, tanto a la hora de disfrazarse como de fabricar dicho disfraz.
    Y para empezar, quien escoge el disfraz? Los adultos o los niños? En los 2 años que lleva mi hija en el cole, tanto el disfraz del cole, como el disfraz del dia oficial de carnaval, lo han elegido adultos.
    Este año, se me ocurrió decir en el grupo de las mamás que se complicaban mucho la vida, y para qué hablaría. Se me han hechado todas encima.
    El caso es que considero que la esencia se está perdiendo, si no se ha perdido ya del todo.
    Como bien dices en tu artículo, se ha convertido en una competición de adultos, a ver quién es el mejor, a ver quién lo hace mas difícil, a ver quién puede coronarse. Y lo peor es que eso es lo que aprenden los peques, a hacer cualquier cosa con tal de ganar, de quedar por encima.
    Y yo me pregunto, donde queda aquello de que lo importante es participar, divertirse participando sea cual sea el resultado?

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