En esta edición del #BlogTripPulevaInfantil se ha tratado un tema que últimamente preocupa a toda la sociedad y en especial a los padres: el azúcar en la alimentación de nuestros hijos.

De la mano del profesor Jose Manuel Moreno, codirector del Servicio de Pediatría de la Clínica Universitaria de Navarra y del Dr. Federico Lara, coordinador del Instituto Puleva de Nutrición hemos conocido los pros y contras del azúcar en la alimentación infantil.

En muchos de los productos que constituyen nuestra dieta podemos encontrar dos tipos de azúcares: los simples y los complejos.

José Manuel Moreno, destaca los beneficios de los azúcares complejos, que “tienen un escaso poder edulcorante, su absorción es más lenta y el pico de glucosa es más mantenido. Son azúcares que se encuentran de forma natural en muchos alimentos”.

Carbohidratos simples VS complejos

Carbohidratos simples

Este tipo de carbohidrato simple se absorbe rápidamente y nos proporcionará energía inmediata, súper energía perfecta para ponerte a punto antes de comenzar a hacer ejercicio.


Los carbohidratos simples siempre han tenido muy mala fama pero en realidad, en nuestra dieta  necesitamos los dos tipos de carbohidrato pero este término está muy asociado al azúcar blanco, el cuál no nos aporta ningún nutriente y además nos incrementa el número de calorías que consumimos y provocando picos de azúcar perjudiciales para nuestra salud.

Estos hidratos de carbono parecen los malos de la película en nuestra dieta, pero no es del todo cierto, en realidad necesitamos tanto hidratos simples como complejos. 

El platano contiene azúcares impresdindibles para nuestro organismo.

Algunos de los alimentos que cuentan con hidratos de carbono simples y que también cuentan con nutrientes que te ayudarán a mantener tu salud son la miel, la mayoría de las frutas y algunas verduras.

En este caso el azúcar con el que contaría es la fructosa que está presente de manera natural en las frutas y la mayor parte de verduras.

Este tipo de azúcar es beneficioso para nuestra salud debido a que en este caso está complementado con otros nutrientes necesarios para nuestro cuerpo. 

Carbohidratos complejos

Los alimentos que se encuentran en este grupo constarían de alimentos refinados o procesados como la bollería industrial, las golosinas o las bebidas azucaradas y refrescos.

Legumbres, avena, espinacas, brócoli o los cereales integrales son algunos de los alimentos que cuentan con este tipo de hidratos de carbono complejos. Los hidratos de carbono complejos son muy ricos en fibra, vitaminas y minerales esenciales.

Lo bueno de ellos es que nuestro cuerpo tardará más tiempo en absorberlos y evitaremos los picos de azúcar. Con ellos evitaremos enfermedades como diabetes o colesterol.


Por tanto, a la hora de evaluar la calidad nutricional de un alimento hay que hacerlo de forma global. “En muchas ocasiones nos fijamos en la cantidad de azúcar del alimento que, por supuesto es importante, pero también lo es analizar el alimento en su conjunto y lo que éste puede aportar a la dieta del niño”.

Ambos expertos han coincidido en que, en el caso de los lácteos “hay que diferenciar entre el azúcar añadido y la lactosa, azúcar naturalmente presente en la leche, que tiene un papel muy importante en el desarrollo cerebral y, además, actúa como prebiótico, favoreciendo la instauración de una flora intestinal beneficiosa”.

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