ENTREVISTA AL PEDIATRA CARLOS GONZÁLEZ O CÓMO CRIAR A UN HIJO CON AMOR.

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Cuando hablamos de Carlos González muchos papás pensamos rápidamente en el libro Bésame mucho, cómo criar a tus hijos con amor “, un referente imprescindible sobre todo cuando somos padres primerizos.

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Carlos González es Doctor en Pediatría por la Universidad Autónoma de Barcelona y fundador y presidente de la Asociación Catalana Pro Lactancia Materna.

Además es miembro del Consejo de Asesores de Salud de La Leche League International y asesor de la Iniciativa Hospital Amigo de los Niños (UNICEF).

Su obra además se compone de títulos como “Mi niño no me come”(1999), “Un regalo para toda la vida, guía de la lactancia materna” (2006) o  “En defensa de las vacunas (2011) “.

 

@Trucos de Mamás se ha puesto en contacto con Carlos González y le hemos planteado algunas preguntas sobre temas como la lactancia materna, las vacunas,  qué hacer cuando nuestros hijos no comen o el paso a la adolescencia. que nos han surgido en nuestro aprendizaje en el mundo de la maternidad.

 

LACTANCIA MATERNA

 Comenzamos con el tema de la lactancia materna que supone, sobre todo cuando somos primerizas, una fuente de inseguridades y ansiedad. Incluso algunas mamás dejan de dar el pecho cuando ven que el niño no se engancha por miedo a que no coja peso. ¿Qué recomienda a las madres que están a punto de dar a luz para que puedan disfrutar plenamente de la lactancia y mantenerla el máximo tiempo posible?

Que se informen. Si es posible, que acudan a algún grupo de apoyo a la lactancia, los hay por toda España (www.fedalma.org).
Conozco casos en los que la madre deja de dar el pecho presionada por miembros de la familia con frases como “tu leche no es buena”, “el bebé no
engorda” etc. ¿Qué debemos hacer ante esto? (En mi caso tengo que decir que menos mal que leí el libro “Un regalo para toda la vida” antes de que
naciese mi primer hijo porque sufrí esa especie de “bullyng” que sufrimos algunas madres por parte de las abuelas y que en algunos casos hacen que se abandone la lactancia y se pase al biberón).

Pues eso, hay que buscar información ya antes del parto, y hay que buscar ayuda si surgen problemas. Además de los grupos de apoyo, cada vez son más los profesionales con buenos conocimientos sobre lactancia.
Es importante evitar caer en el cuento de “¡que viene el lobo!”: tanto nos dicen que el bebé no engorda, que a veces, cuando de verdad no engorda, no hacemos nada. Y evidentemente, ante un bebé sonriente que va engordando normalmente, nos hemos de tranquilizar. Pero si de verdad está perdiendo peso, o ganando muy poco, o si rechaza el pecho o al revés se pasa el día enganchado y nos duelen los pezones, hay que buscar ayuda. Muchas veces hay soluciones mejores que el biberón, pero los problemas tampoco se solucionan mágicamente por el simple hecho de no dar el biberón.

¿Hasta cuándo podemos mantener esta lactancia materna? ¿Hay alguna recomendación en este sentido?

Hasta que madre e hijo (madre o hijo) quieran.  La recomendación de la Asociación Española de Pediatría, igual que la de la OMS y el UNICEF, es dar el pecho al menos dos años, con otros alimentos a partir de los seis meses. Pero esas organizaciones no pueden dar más que consejos destinados a mejorar la salud de la población. Pero la gente tiene otros motivos en la vida, además de la salud, y por tanto hay madres que dan el pecho mucho menos o mucho más de los dos años.

La sociedad está avanzando mucho en todos los temas tecnológicos pero hay cuestiones que siguen manteniéndose desde hace años como el tema de los falsos mitos. ¿Existen todavía mitos sobre la lactancia materna o cada vez las madres tienen más información?

A y B son ciertas. Cada vez hay más información, pero también persisten antiguos mitos, y aparecen otros nuevos. Mitos antiguos, como no comer alubias porque producen gases al bebé o no dar el pecho si estás nerviosa porque le pasas los nervios. Mitos nuevos, como el de que hay “obligatoriamente” que esperar a que el niño se destete por sí mismo, que la leche materna cura el cáncer o que la leche de cabra se parece a la leche materna.

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Un regalo para toda la vida, un libro sobre la lactancia materna que recomendamos leer antes de dar a luz para conocer todo lo relacionado con este tema.

 

Vacunas ¿sí o no?

 

libro-en-defensa-de-las-vacunas-carlos-gonzalez-265501-MLV20369506261_082015-OEn otro de sus libros habla sobre la importancia de las vacunas; ahora que hay muchos movimientos “anti-vacunas” y teorías sobre sus efectos negativos ¿qué les diría a los padres que están dudando si vacunar a sus hijos o no?

 

Les diría que por favor sigan el calendario de vacunación del país donde viven. Si no se fían de las autoridades sanitarias, ¿de quién sí se fían? ¿Confían en UNICEF, en Cruz Roja, en Intermón o Médicos sin Fronteras o alguna otra organización? Pues busquen en internet que dicen esas organizaciones sobre las vacunas: ¿están pidiendo ayuda para “luchar contra las vacunas” o para llevar vacunas a todos los niños del mundo? El partido al que votan, ¿tiene en su programa prohibir las vacunas, o garantizar vacunas gratuitas para todos los niños? Si no se fían del gobierno español, ¿qué país del mundo les parece fiable? ¿Suecia, Noruega, Dinamarca? ¿Japón, India, Brasil? ¿Cuba, Venezuela, Irán? En pocos minutos es posible encontrar en internet el calendario de vacunaciones de cualquier país.

 

La problemática del sueño

Uno de los problemas con los que nos encontramos muchos padres es qué hacer para que los niños aprendan a dormir solos. ¿A qué edad es recomendable que el niño comience a dormir solo en su habitación?

Cuando los padres o el niño quieran, y les funcione (porque si quieres, pero en la práctica resulta un desastre, pues igual te lo tienes que replantear).

Aunque en otras culturas el colecho está bien visto, en nuestra sociedad (o por lo menos la percepción que tenemos como madres) parece que hay que apartar al niño cuanto antes de sus padres para dormir. Quizás puede ser porque no se dan a conocer sus beneficios; ¿nos podría indicar cuáles son?

 

En nuestra cultura se dice que los niños deben dormir solos… pero se dice de boquilla. Como lo de ir al gimnasio y comer sano: todo el mundo lo dice, pero no lo hacen. En la práctica, la mayoría de los niños duermen con sus padres; unos sólo durante unas semanas, otros durante años; unos cada noche, otros ocasionalmente; unos toda la noche, otros yendo y viniendo de la cuna a la cama y de la cama a la cuna.
¿Beneficios? Pues los que cada uno le encuentre. Para muchos padres simplemente significa que pueden dormir mejor, sin tener que salir de la cama cada vez que el niño llora o se despierta. Para otros, es muy agradable dormir todos juntos, en familia. Los niños pequeños no hablan, pero cuando vemos que con sus papás están tranquilos y en otra habitación lloran, nos están indicando qué es lo que más les gusta.

Si por cuestiones personales decidimos que queremos que nuestros hijos duerman en su habitación: ¿Hay algún “método” para conseguir que los niños se vayan a la cama sin llorar?

Habitualmente hay que esperar a que tengan unos tres años (a veces más) y contarles cuentos y hacerles compañía hasta que se queden dormidos. O esperar hasta los ocho o diez años, y entonces no hace falta contar cuento. O esperar hasta los quince, y entonces somos nosotros los que nos vamos a la cama sin llorar, y ellos se quedan jugando y chateando (algunos incluso estudiando).
Claro, también están los otros métodos, los que se basan en dejarles llorar hasta que nuestros hijos aprenden que llorar no sirve de nada, porque no iremos. El problema es si queremos que nuestros hijos aprendan eso, que no nos pueden llamar cuando nos necesiten porque no pensamos hacer caso.

 

También hay veces que, en este sentido, los padres recibimos mensajes contradictorios; por ejemplo en mi caso, mi hijo de 4 años duerme con nosotros pero la orientadora del colegio me dice que ya debería estar durmiendo solo, y que le mande a su habitación lo antes posible. ¿A quién
debemos hacer caso ante situaciones como esta?

Inaudito, ¿me está diciendo que ahora en los colegios, además de maestros, hay unas personas llamadas “orientadoras”, que se permiten la osadía de decirles a los padres cómo tienen que vivir en su casa? Ni cuando mis hijos iban al cole, hace 10 o 15 años, ni cuando iba yo, hace casi 50, ocurrían esas cosas. Y mire que yo fui a un colegio de curas en tiempos de Franco, pero nadie se permitió tales injerencias en la vida privada de mis padres, ni creo que ellos lo hubieran tolerado.

 

 “No quiere comer”

 

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Otro de los momentos que más preocupa a los padres es la hora de la
comida. Hay niños que comen muy poco o que se niegan a comer determinados
alimentos y los padres nos empezamos a preocupar, a ponernos nerviosos, y
puede ser fuente de discursiones. Si nuestro hijo se niega a comer ¿cómo
debemos actuar?

Pues exactamente igual que si se niega a comer cualquier otra persona: respetándole. Jamás, por nada del mundo, hay que obligar a comer a un niño. ni con gritos y amenazas, ni con chantaje emocional, ni con distracciones y premios, ni con sermones y exhortaciones. No hay que hacerlo porque es innecesario, absurdo y peligroso. Innecesario, porque si algo van a hacer todos los niños sin que nadie les diga nada es comer, beber, y respirar. Son necesidades básicas del ser humano. Puede que no recojan los juguetes, puede que no estudien, pero van a comer, beber y respirar. Decirle a un niño “come un poco más” es tan absurdo como decirle “respira un poco más”. Y es peligroso, porque tenemos una epidemia de obesidad y sobrepeso que ya afecta al 30 % de los niños españoles, y subiendo. Los niños ya están comiendo demasiado.

Habitualmente los niños suelen rechazar diferentes platos como verduras o legumbre ¿Hay algún truco para hacer que lo coman?

Si hubiera algún “truco” para hacer eso, para obligar a un niño a comer lo que no quiere, no se lo diría. Me parecería inmoral. Porque me molestaría mucho que alguien estuviera ahora maquinando un truco para hacerme comer las cosas que a mí no me gustan.
Nuestra aceptación de nuevos alimentos pasa por distintas fases a lo largo de nuestra vida. De bebés nos lo llevamos todo a la boca, hasta el papel y la tierra. A partir del año solemos ir rechazando más y más alimentos; todo el mundo sabe que la mayoría de los niños prefieren ciertos alimentos “típicos” como macarrones, arroz con tomate, pollo… tras la adolescencia, si no nos han hecho odiar la comida a base de “trucos”, volvemos a comer de todo, y nos vamos incluso al otro extremo: si abren un nuevo restaurante indonesio, vietnamita o nigeriano, la mayoría de los clientes van a tener de 25 a 40 años, gente que quiere probarlo todo… pero que tendrá dificultades para convencer a sus propios padres de que les acompañen “a mí no me lleves a sitios raros, yo quiero una paella o algo normal”.
Eso no quiere decir que hay que darles cada día macarrones. Unos dais hay macarrones, y otros lentejas. Unos días comerán un poco más, y contentos, y otros días comerán un poco menos, y protestando. No pasa nada. No hay que insistir, no hay que echar sermones. En realidad, muchos niños que comen realmente poco sano no lo hacen por voluntad propia, sino por insistencia de los padres. Es decir, si el niño no quiere lentejas, insisten en hacerle comer lo que sea, aunque se trate de una bolsa de “gusanitos”. Aprendamos a respetar a nuestros hijos: nosotros ofrecemos comida sana, y de esa, ellos eligen lo que quieren y la cantidad que quieren. Si no quiere lentejas, y no pide nada, pues no come. Si no quiere lentejas y espontáneamente (sin preguntarle, sin insistir, sin atosigar) pide otra cosa, pues si en casa sólo hay comida sana, sólo podrá comer comida sana. Pan, un plátano, un huevo frito

 

FALTA DE TIEMPO

 

Una de cuestiones de las que más nos quejamos los padres es la falta de tiempo que tenemos para estar con nuestros hijos. Si, por cuestiones
laborales, pasamos poco tiempo con ellos ¿debemos suplir esa falta de alguna manera? ¿Nos tenemos que comportar de una manera diferente a los
padres que pasan más tiempo con sus hijos?

 

Si por cuestiones laborales pasamos con nuestros hijos menos tiempo del que creemos que es necesario, tal vez deberíamos reorganizar nuestra vida.
Antes muchas familias sobrevivían con un solo sueldo, es decir, con 40 horas de trabajo, y mantenían a tres o cuatro hijos o más. Y ahora, para mantener a uno o dos hijos, ¿hacen falta dos sueldos, 40 u 80 horas de trabajo? ¿Tanto ha bajado nuestro nivel de vida? Creo que no, que lo que ocurre es que nos hemos creado falsas necesidades. Mis padres no tuvieron nunca coche, aprovechaban la ropa hasta el infinito, no iban de vacaciones… pero tenían tiempo para estar con sus hijos.

 

 

ADOLESCENCIA

En su libro “Creciendo juntos” habla sobre el paso de la infancia a la adolescencia. ¿Los padres debemos comportarnos de diferente manera o seguir educando a nuestros hijos como lo estábamos haciendo hasta ahora?

En algunos aspectos seguimos igual: escuchando y hablando a nuestros hijos, dedicándoles tiempo, prestándoles atención, tratándoles con cariño y respeto.
Claro, lo que resulta un poco absurdo es pretender pasar la infancia sin casi ver a nuestros hijos, dejándolos a comedor y actividades extraescolares en maratonianas jornadas de 9 o 10 horas diarias, dedicando las pocas horas que tenemos de contacto a “ponerles límites” y una disciplina basada en el grito, la amenaza y la “silla de pensar” y a “enseñarles” a dormir solos, jugar solos y en definitiva a no molestar… y luego esperar que, con la adolescencia, de algún modo mágico, desarrollen un aprecio enorme hacia sus padres y una gran confianza, que nos vengan a consultar sus problemas y a pedir nuestros sabios consejos. Si a los dos años le hemos dicho “cuando tengas miedo, o estés preocupado, o te pase cualquier cosa, no llores porque no pienso ir a verte ni cogerte en brazos”, ¿creemos que va a pedirnos ayuda o consejo a los quince años?

 

Carlos González es padre de tres niños y al final sus lecturas nos acercan a una visión realista del día a día con un hijo. La crianza desde el punto de vista del amor y el cariño de los progenitores.

Al final cada padre es un mundo y cada niño tiene unas necesidades diferentes. Lo importante es el amor y el cariño que les demos desde pequeños, eso es lo que llevarán de nosotros durante toda la vida.

@Trucosdemamás

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