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Cuando nos quedamos embarazadas, sobre todo por primera vez, nos asaltan multitud de dudas y preguntas acerca de lo que debemos o no comer, de lo que puede o no perjudicar a nuestro bebé o de

Durante el Blog Trip Infantil organizado por Puleva este año, y al que tuvimos la oportunidad de asistir,  se habló mucho de los mitos de la alimentación entre los que se encuentran, por ejemplo..

El embarazo es uno de los momentos en los que los mitos alimenticios cobran más fuerza, ya que nos encontramos con una situación nueva de la que sabemos poco y, además, encontramos informaciones contradictorias sobre algunos temas.

Lo primero que solemos hacer es preguntar a amigas o familiares que han pasado por esta situación, pero muchas veces lo que hacen es todavía confundirnos más ya que hay ocasiones en las que no sabemos si realmente lo que nos están contando tiene base científica o no. ¿Quién no ha escuchado “me lo dijo una compañera de trabajo que a su amiga le pasó” o “pues me han contado el caso de una chica..”.

Todas estas historias que comienzan a circular todavía hacen que dudemos más y que no sepamos cómo actuar en determinadas circunstancias.

Aquí os vamos a exponer los mitos más comunes que tienen que ver con el embarazo y la alimentación y cómo son desmontados científicamente.

Si estáis embarazadas y os interesa todo este tema además os recomiendo que os leáis el informe: “La leche como vehículo de salud para la población. Situaciones fisiológicas especiales: mujer gestante”, publicado por la Fundación Española de Nutrición, la Fundación Iberoamericana de Nutrición y la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia.

En este manual encontraréis información específica sobre los requerimientos nutricionales de la mujer embarazada, mitos y errores en la alimentación durante el embarazo o cambios fisiológicos maternos relevantes en el estado nutricional en este periodo.

Una vez dicho esto pasamos a explicar los mitos más comunes que encontramos en relación con el embarazo y la alimentación

1.- Debo ganar 15 kilos al final del embarazo.

Uno de los mitos que con más frecuencia escuchamos cuando nos quedamos embarazadas es el del peso. En los últimos años parece que había una obsesión por el peso de la mujer embarazada y que todas teníamos que terminar nuestro embarazo habiendo cogido más o menos el mismo peso.

Según este estudio durante el periodo gestacional se debe producir un incremento de peso con una reserva energética total de unas 75.000 calorías en todo el embarazo, pero que tienen que ser ingeridas paulativa y controladamente aumentando unas 300 kcal/dia en el primer trimestre, 340 en el segundo y 452 en el tercero.

Si hacemos ejercicio la ingesta debe incrementarse además en unos 250 kcal a partir de la segunda mitad de la gestación.

La ganancia de peso durante el embarazo en estos momentos se relaciona con el índice de masa corporal que se tenga antes del embarazo y teniendo en cuenta si es o no un embarazo múltiple, por lo tanto el incremento de peso dependerá únicamente de la situación nutricional que se presente antes y durante el periodo gestacional.

2.- Durante el embarazo se debe comer por dos.

Durante el embarazo se producen una serie de cambios fisiológicos y anatómicos debido a que las embarazadas deben cubrir las necesidades metabólicas del feto para permitir un desarrollo adecuado de éste, por lo que la alimentación de la madre cumple un rol fundamental nutriendo al feto y formando la placenta.

Sin embargo, todos los cambios que se generan en este periodo, especialmente la acumulación de grasa como reserva de energía, se producen principalmente para el proceso de la lactancia, y para satisfacer las exigencias propias del embarazo.

El peso, la reserva energética y la calidad de la alimentación tienen que ser controlados para una adecuada nutrición madre-hijo. Se deben seguir las recomendaciones de energía y nutrientes específicamente adaptadas para el periodo gestacional teniendo en cuenta el nivel de actividad física, peso, altura y metabolismo basal.

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3. “No comer cierto tipo de alimentos (antojo) dejará una marca en la piel del bebé”

Es cierto en que en el periodo en el que estamos embarazadas las mujeres nos solemos preocupar enormemente por cosas que antes apenas habíamos prestado atención. Es el caso de los antojos. Visto desde fuera parece una tontería pero muchas veces nos obsesionamos con que si, no comemos ese alimento, nuestro futuro hijo nacerá con un antojo que marcará la piel del futuro bebé adaptando la forma de ese alimento.

El incremento de los antojos suelen comenzar al final del primer trimestre, con una elevada intensidad en
el segundo trimestre y disminuyendo a medida que transcurre el embarazo (Orloff & Hormes 2014). No existen estudios que relacionen los antojos durante el embarazo con marcas en la piel del recién nacido.

Este tipo de mitos son lazos heredados de la alimentación como espacio de expresión social, cultural y de identidad de cada comunidad . Una creencia que no comparten todas las mujeres pero que justifica ciertos comportamientos, cuyos orígenes se sitúan en la herencia de  abuelas, madres y suegras, en donde se aplican esta serie de prácticas.

4. “Las mujeres embarazadas no deben tomar cafeína”.

Uno de los mitos más difundidos es el de las consecuencias
perjudiciales que podría producir la ingesta de cafeína durante el periodo de embarazo, pero la evidencia respalda que la ingesta moderada (menor a  300 mg) no produciría efectos adversos ni problemas en el desarrollo en el feto. Por el contrario, las mujeres embarazadas que aumentan la ingesta exageradamente, bebiendo 8 o más tazas de
café diarias tienen un mayor riesgo de muerte fetal en comparación a las que consumen la cantidad recomendada.

Cómo anécdota os cuento que en mi segundo embarazo fue el ginecólogo el que me recomendó la ingesta de una o dos tazas de café al día porque tengo la tensión muy baja y al quedarme embarazada sufrí varios desmayos al bajarme la tensión.

5. “Las plantas medicinales son completamente seguras e inofensivas durante el embarazo porque son naturales”.

A lo largo del tiempo, se han empleado diversas plantas medicinales con motivo de prevención y tratamiento de síntomas. Actualmente, se cree que lo “natural” se asocia con lo “ideal y beneficioso” para nuestro organismo por lo que la publicidad nos muestra plantas milagrosas que curan síntomas, favorecen
la automedicación con éstas, siendo consumidas de forma abusiva .

Las embarazadas solemos consumir infusiones para evitar los síntomas propios del embarazo como náuseas y vómitos, y lo que sí que tenemos que tener en cuenta es que muchas de estas infusiones pueden tener efectos nocivos durante el embarazo por lo que si solemos tomar este tipo de bebidas es mejor preguntar al médico si se pueden seguir tomando mientras estemos embarazadas.

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6.-.Consumir comidas picantes es perjudicial para el bebé

Todavía no hay muchos estudios sobre este tema, pero lo que sí que se ha demostrado es que los alimentos que consuma la madre durante el periodo de embarazo y lactancia serán parte del patrón alimentario del bebé a la hora de introducir la alimentación complementarioa por lo que sí que existe una relación directa del gusto del bebé con los alimentos que ha consumido la madre durante este periodo.

Todavía no se ha demostrado que este tipo de alimentos afecte negativamente al bebé, lo que sí que pueden es afectar a la digestión de la madre, ya que pueden incrementar los síntomas normales del embarazo como nauseas o reflujo.

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No hay evidencias de que la comida picante afecte al bebé

7.- Se debe evitar el alcohol solo en el primer periodo del embarazo

El alcohol es nocivo en todas las etapas del embarazo, no solo en la primera. Hay evidencias no solo de que puede aumentar el riesgo de aborto, muerte fetal o anomalías congénitas, sino que puede producir alteraciones neurológicas que provocan retardo mental.

8.- La diabetes gestacional no debe preocuparnos tras el parto

Esta enfermedad se caracteriza por un grado de intolerancia a los carbohidratos. Existen factores de riesgo que predisponen a sufrirla durante el embarazo como la obesidad anterior al embarazo o que la madre tenga más de 35 años.

Si cuando nos quedamos embarazadas detectan que tenemos diabetes gestacional es importante llevar un control para evitar posibles complicaciones como el aumento de peso del niño o un parto prematuro. Además, después del parto hay que seguir con en conrol, ya que más del 50% de las mujeres que la han sufrido desarrollarán diabetes tipo 2 a lo largo de los años.

9.- Hacer ejercicio durante el embarazo (si no lo has practicado antes) puede aumentar el riesgo de aborto espontáneo

Este es uno de los mitos más extendidos y que todavía tiene mucha fuerza entre las mujeres embarazadas.

En mi caso yo dejé de hacer deporte durante mis dos embarazos por miedo a un aborto (ya había tenido tres en total y que no quería que le ocurriese nada al bebé).

Durante el embarazo se suele evitar hacer ejercicio por miedo a que el bebé pueda sufrir alguna complicación o incluso llegar a tener un aborto espontáneo, pero la realidad es que existe una percepción incorrecta de los efectos que produce.

La mayor parte de las mujeres no realiza ejercicio físico continuamente y en muchos casos esta actividad se ve reducida durante el embarazo. Lo recomendado es realizar una actividad moderada y regular durante todo el embarazo combinando ejercicios de tipo aeróbico, flexibilidad y fuerza. Estudios realizados por expertos demostraron que el realizar ejercicio físico durante el embarazo tiene efectos positivos tanto a nivel físico como psicológico.

Si nunca se ha hecho ejercicio no se puede empezar con una actividad intensa y se recomienda hacer ejercicio suave, evitar los ejercicios bruscos y cuidar el equilibrio

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10 Presentar obesidad o sobrepeso antes del embarazo no afecta al bebé

Cada vez más oigo casos de mujeres que se quieren quedar embarazadas y cuyos médicos les aconsejan perder unos kilos.

La situación de la madre antes del embarazo es fundamental en el desarrollo del feto, ya que son muchos los que demuestran que existe un mayor riesgo de que la mujer sufra complicaciones si su IMC es alto.

Otros estudios indican que un alto consumo de bollería y baja ingesta de pescado y verduras puede estar asociado a un retardo en el crecimiento de la edad gestacional y bajo peso al nacer.

11.- Si llevo una alimentación equilibrada no hace falta tomar suplementos.

Las mujeres embarazadas, o que quieren quedarse embarazadas, necesitan suplementos especiales de vitaminas y minerales que, por muy bien que nos alimentemos, no cubren las necesidades que se necesitan en esta etapa de la vida. Uno de ellos es el ácido fólico, vitamina fundamental para evitar malformaciones en el tubo neuronal y en la médula espinal. También en el caso del yodo, cuya falta puede provocar hiperactividad o bajo peso en el bebé.

Una de ellas es el ácido fólico

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Un adecuado aporte de ácido fólico y yodo es fundamental para

Lo que sí que tenemos que tener claro, tanto si nos queremos quedar embarazadas como si ya lo estamos, es que nuestra alimentación va a ser fundamental para la salud de nuestro bebé. También si estamos pensando en quedarnos embarazadas es importante preguntar a nuestro ginecólogo para empezar a tomar suplementos vitamínicos, ya que es esencial que lleguemos a ese momento con una salud óptima, ya que el desarollo del bebé comienza desde el primer minuto.

Os aconsejo que os leáis un artículo que ya publicamos en nuestro blog llamado “La importancia de los 1000 días” y que resume una conferencia impartida durante el pasado Blogtrip organizado por Puleva, y en el que la doctora Cristina Campoy, Profesora Titular de Pediatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada, en la que habla sobre el “Early nutrition program”, o cómo influye la alimentación de la madre en el desarrollo de futuras enfermedades en el niño.

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