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ESCAPADA CON NIÑOS: DESTINO VALENCIA

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Valencia, ciudad ideal para ir con niños de todas las edades

 

Nuestra primera escapada de fin de semana con niños ha sido todo un éxito. Como ya comenté en  el post”Escapada con niños, preparando el viaje a Valencia” hemos hecho nuestra primera escapada con peques de 1 y 3 años. . Tuvimos suerte con el tiempo, y aunque el primer día estaba nublado la temperatura de unos 15 grados permitía pasear por la ciudad

Primer día

Como ya sabéis los que habéis viajado con niños (sobre todo si son muy pequeños), el viaje puede convertirse en una auténtica pesadilla. Por eso decidimos salir cuando hubiesen comido con la esperanza de que se quedasen dormidos en el coche. Al final un viaje de unas dos horas y media se convirtió en cuatro porque tuvimos que hacer varias paradas.

Llegamos a Valencia sobre las 6 de la tarde y lo primero que hicimos fue ir a los apartamentos para registrarnos. Como ya comentamos en el post anterior elegimos Valenciaflats Centro Ciudad porque estaban relativamente cerca del centro histórico. Tienen apartamentos situados estratégicamente por toda la ciudad de Valencia (Centro, Oceanográfic, Mercado Central, Playa, Catedral) y están muy bien de precio.

Si vais en coche tenéis que tener en cuenta que esa zona es azul, es decir, que hay que pagar por estacionar (de lunes a viernes y sábados por la mañana). Lo bueno es que dos calles más abajo ya no está señalizado con O.R.A, con lo que se puede aparcar sin pagar.

La situación es inmejorable y en un radio de 50 metros hay un mercado, supermercado, cafeterías y enfrente una panadería.

 

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Al entrar a los apartamentos vimos que tenían una máquina de auto-checking, muy útil cuando está cerrada la recepción (Tiene horario de 8:00h a 23:00h). Lo bueno es que aunque son apartamentos no tienes que depender de quedar con nadie para que te de las llaves y puedes alojarte a la hora que quieras.

Para nosotros lo fundamental era que tuviese de todo (con niños siempre hay imprevistos) y que pudiésemos hacer las comidas sin seguir unos horarios, puesto que como ya comenté en el otro post mis hijos se suelen levantar a las 7 de la mañana pidiendo el desayuno, y si íbamos a un hotel seguramente no estuviese abierta la cafetería.

Me sorprendió el estilo moderno del apartamento; tenía de todo, hasta lavavajillas, y luego podías pedir en recepción cosas como cafetera, tostadora e incluso cargador de móvil, cosas que normalmente se te suelen olvidar y que luego te hacen falta.

También aunque estaba en el centro era muy tranquilo y la habitación daba a un patio interior, por lo que no había ruido de coches o de la calle que impidiese el descanso. Aquí os dejo unas fotos de nuestro apartamento (una habitación + sofá cama).

 

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Una vez descargadas las maletas (con niños parece que vamos a estar un mes fuera) nos fuimos a dar un paseo por el centro de la ciudad. Estábamos como a unos 5 minutos las Torres de Cuart, construídas en el siglo XV, y desde las que se llega en otros 5 minutos a la zona del Mercado Central, muy turística y llena de familias.

 

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Mercado Central

 

Siguiendo la calle visitamos el Mercado Central (al ser fiesta estaba cerrado) y metiéndonos por las callejuelas llegamos a la Plaza Redonda, un sitio con encanto, sobre todo por las noches, lleno de bares y terrazas y con mucho ambiente. Después de tomarnos un helado en la Heladería Llinares (Plaza de la Reina nº 6), os lo recomiendo los helados están buenísimos y conté más de 40 sabores entre los que se encontraban algunos tan extraños como donut, cruasán, oreo o manjar blanco.

 

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Uno de los mejores helados que he probado en Heladería Llinares

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Una plaza con encanto: Plaza Redonda

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En el centro podemos encontrar tiendas que ofrecen “Hora Feliz” de arroces

 

Los niños ya estaban agotados así que volvimos otra vez al apartamento.

Segundo día

Este segundo día habíamos planificado nuestra visita al Oceanografic y si nos daba tiempo al Museo de las Ciencias. Como los niños se levantaron pronto decidimos ir cuanto antes y a primera hora ya estábamos allí. Si vais en fin de semana os recomiendo que vayáis pronto, puesto que sobre las 12 de la mañana se empezó a llenar y era difícil hacerse hueco con el carrito para ver algunos animales como los pingüinos o las ballenas.

 

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Para los que vayáis con carro o silla de ruedas deciros que es un lugar totalmente accesible, con ascensores y rampas para acceder a los distintos acuarios. Está dividido en diferentes zonas (Ártico, Mediterráneo, Tropical etc.) dependiendo de las diferentes especies. Impresiona ver tantos animales marinos, y a los niños les encantó. Como a media mañana visitamos un espectáculo con delfines (si queréis coger buen sitio ir un poco antes de la hora programada), pero ya a esa hora los niños empezaban a tener hambre, así que tuvimos que hacer una parada.

Dentro del Oceanografic hay tiendas y restaurantes, pero si queréis ahorrar enfrente hay un centro comercial con un Carrefour, un supercor (más cerca del Hemisféric) o diferentes restaurantes de comida rápida. Podéis salir del recinto y volver a entrar, pero solo si habéis comprado una entrada combinada de visita (por ejemplo Oceanografic + Museo). Si solo compráis la del Oceanografic no podéis volver a entrar.

Como llevábamos entrada combinada decidimos salir y encontramos una hamburguesería, The Good Burger, una franquicia de hamburgueserías que nos sorprendió bastante. La hamburguesa vale 3.50 y no tiene nada que envidiar a otras y además está justo enfrente del Museo de las Ciencias (En el lado del Corte Inglés). Al salir de allí fuimos al Museo, un gran descubrimiento para los niños, puesto que podían tocar las cosas y jugar como si fuese un parque de atracciones.

 

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En el Museo de la Ciencia los niños juegan a la vez que aprenden

 

Los niños ya estaban muy cansados y decidimos ir al apartamento a descansar un rato. Después de la siesta, merienda y varios nos plantamos a las 7 y media de la tarde. Como habíamos visto varios sitios para cenar el día anterior nos encaminamos de nuevo a la zona de la Plaza Redonda y cenamos unas tapas en un sitio muy chiquitito llamado Taberna El Clot.Lo mejor fue la atención, muy buena, y la comida también estaba muy bien. Pedimos una ración de pescado y unas croquetas y todo estaba buenísimo. Además no era muy caro teniendo en cuenta la zona en la que nos encontrábamos. Una vez acabada la cena, helado (en el mismo sitio para probar nuevos sabores ) y de nuevo al apartamento.

 

Tercer día

Nos encaminamos hacia el Cauce del Turia para ver el Parque Gulliver, un parque de toboganes que simula al personaje de Gulliver en el país de los liliputienses. Como no sabíamos muy bien dónde estaba (está al lado de la Ciudad de las Artes) aparcamos el coche bastante lejos y luego fuimos paseando por el cauce del río hasta llegar allí. Es una zona muy bonita, llena de bicicletas y gente haciendo running sobre todo cuando hace buen tiempo. Llegamos al parque sobre las 12 y media de la mañana y aquello era indescriptible. Niños tirándose por unos toboganes enormes (me recordaron a los de los parques acuáticos), subiéndose por redes y corriendo como locos. No lo recomiendo para niños muy pequeños porque allí había gente de todas las edades y, como suele pasar en los parques, muchas veces los niños más mayores son muy brutos y no se dan cuenta de que hay otros más pequeños. Encontré un huequecito en un zapato de Gulliver y nos quedamos allí un rato. Los niños más mayores se lo pasaban fenomenal, incluso los padres, que podían tirarse con los niños desde los toboganes.

 

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Parque Gulliver

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El parque está lleno de toboganes y redes para subir a ellos.

 

Cuando salimos de allí ya era la hora de comer y queríamos visitar la playa, así que fuimos al Saler, a unos 8 km de la ciudad. Es una zona protegida y como era día de diario no había casi gente. Me pareció un lugar precioso, y además hay rutas para ir en bici o hacer running. Decidimos quedarnos allí a comer ya que no queríamos abandonar Valencia sin comernos un arroz negro, y lo hicimos en un restaurante llamado La Viña, NADA recomendable en absoluto. Nos cobraron 45 euros por un plato de mejillones enanos y sin sabor (imaginaos lo pequeños que eran que mi hija de un año de los tragaba sin masticar) y arroz negro normalito. Además nos cobraron un pan que no habíamos pedido. Eso sí, las vistas son magníficas.  Nuestro error fue no consultar antes por Internet porque he visto comentarios terroríficos sobre este sitio…y con razón.

 

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Arroz negro mediocre en el restaurante La Viña

 

Opinión Final: Valencia es una ciudad muy muy cómoda para ir con niños, incluso si son muy pequeños. Se tarda muy poco en llegar a los sitios y si vais con niños mayores podéis incluso ir en bicicleta ya que está muy preparada para este medio de transporte.

Lo mejor del viaje

Ciudad muy accesible para ir con niños

Apartamentos modernos y muy bien situados

El Oceanografic y el Museo de la Ciencia

La Plaza Redonda

Los helados

 

Lo peor

Restaurante La Viña del Saler

Cuando sales un poco de la zona céntrica las calles están muy poco iluminadas

 

 

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