Felicidades Papis Brownies!!!!!

 

Madre mía San José cómo han cambiado las cosas en nuestro tiempo. Gracias a ti (seamos religiosos o no) gozamos de un día que nos viene muy bien recordar durante el año y en el que nuestra paternidad se ve recompensada. Recompensada en forma de beso, de abrazo, de escuchar un “te quiero” inocente y sentido, que no se suele decir a mucha gente mas.

Por la mañana nos llegan de los brazos de nuestros peques regalos hechos con sus manos y aunque sean una chorradita, en mi caso, su collage hecho con sus huellas lo guardaré como si de un Picasso se tratase y se convertirá en uno de mis mejores tesoros. También quiero recordar el colgante para el espejo retrovisor que me hizo el año pasado y que adorna el coche digno de un certamen de tuning.

Como padre Brownie que soy ( ya sabéis que es mi pseudónimo marronero) quizás no tuve el día del Padre idílico ya que no pude ver a mi pequeño en este día ya que hoy Domingo tuve que trabajar todo el día y no pude cambiarlo.

En cambio mi día del Padre lo celebramos el Sábado y, hablándolo previamente con la madre de mi hijo, fue estupendo ya que comimos con el abuelo y para nosotros se convirtió en el día que queríamos que fuese.

El Sábado fue nuestro Día del Padre pero podría haber sido también el Día de la Marmota, el Día de los Bomberos, el Día de los Disfraces o lo que nosotros hubiéramos querido que fuese. Recibí mi particular Picasso y mis abrazos, y eso me hizo muchísima ilusión.

Con esto quiero decir que cada día que pasamos con nuestros pequeños es un regalo, y sobre todo cuando las vicisitudes de la vida nos han llevado a no poder estar con ellos todos los días así que en este caso tampoco pasa nada, se celebra cuando se puede y lo vivimos a tope.

Por lo que a mi respecta a pesar de no ser muy creyente, soy muy respetuoso con lo que crea cada cual, y en cuanto a la figura de San José, como gran padre sufridor, creo que podría ser un gran abanderado de nuestra armada de padres “Brownies” ya que no debió tenerlo fácil como padre de JESÚS. Así que dicho lo cual, sólo me queda pensar que también San José pudiera gozar de regalos tan chulos y tan especiales como los nuestros.

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