Hoy nuestro post invitado es: L’Alacena, un lugar que no podéis dejar de visitar, seguro que encontráis algo adaptado a vuestras necesidades.

 

De madre en prácticas a futura mami

 

Hace 8 meses me convertí en mami primeriza. Y desde entonces, ¡me he tenido que comer con patatitas muchas frases que decía antes! ”Si es cuestión de organizarse”. O, “¡Na, seguro que exagera!”. Porque por mucho que leas, te cuentes y te informes, no te das cuenta de lo que es la maternidad hasta que te das de bruces con ella.

 

Y yo no me puedo quejar. ¡Para nada! Lucas es un niño muy bueno. Tiene sus momentos, como todos. Pero cuando compartes experiencias, él está en el top ten de los niños adorables. Sin embargo, eso no quita para que haya días que no quieras salir de debajo del edredón. Noche tras noche sin dormir del tirón, dudas de qué hacer o cómo actuar…

 

 

 

 

Ahora, cuando veo una embarazada por la calle, sólo pienso “no sabes la que se te viene encima, guapa”. Porque sí, amigos y amigas, seamos sinceros. Ahora está de moda eso de la paternidad compartida y los papis (algunos) se implican mucho más que antes, cierto. Pero, ¿quién tiene la teti  (si sois de lactancia materna)? ¿Quién sabe todos los modelitos que tiene el peque? ¿Quién pasa más tiempo con ellos desde el primer momento? Al final las mamis nos llevamos casi toda la carga, con una sonrisa cada vez que nuestro bebé nos llama mamá, nos echa los brazos o nos sonríe. Sí. Pero con mucho, mucho, mucho, infinito cansancio por bueno que sea el peque.

 

Sin embargo, la maternidad también me ha dado muchas cosas buenas en estos poquitos meses. Fundamos L’Alacena porque en casa somos muy aficionados al mundo de la artesanía y las manualidades. Y queríamos dar a conocer nuestro hobby. Conocer más artesanos, compartir experiencias… Pero mis hobbies siempre habían ido por el mundo del diseño gráfico, chalk paint, scrapbooking… orientados más a adultos. Así que os podéis imaginar el gran mundo que se ha abierto ante mi ahora.

 

Desde que soy mamá, soy la mar de feliz buscando manualidades para preparar a Lucas y que, poco a poco, iré compartiendo con vosotros en el blog. Además, ahora nos hemos hecho expertas en el mundo Montessori (todo lo experto que puedes ser con tan poco tiempo de experiencia claro jajaja) y en el crochet de amigurumis. Hemos cambiado los chalk paint de colores más oscuros, por colores pastel.

 

 

 

Y es que si crear cositas pensando en que van a ser para ese “bichito” que un día estuvo dentro de ti, que lo sentiste antes que nadie, con quien ya tenías un vínculo antes de verle la cara, ¡es irresistible! Y ahí es cuando se te olvidan las noches en vela, las preocupaciones… Y sólo ves lo bien que le queda a tu bebé ese cuello calentito que has preparado.

 

 

 

Alguna de mis amigas me ha preguntado en alguna ocasión si no echo de menos mi vida antes de ser madre. Y, ¡claro! Siempre que cambias tu vida, hechas cosas de menos de tu antiguo yo. Cuando empiezas secundaria, te acuerdas de los pocos deberes que tenías en primaria. Cuando empiezas a trabajar, valoras esas largas vacaciones de verano. Y cuando te conviertes en madre, ¿quién te ha robado el tiempo libre? Aprendes a aprovechar 5 minutos entre baño y cena. Valoras los silencios. Y te das cuenta de que no pasa nada por salir sin maquillar. Da gracias de que no sales con la ropa del revés.

 

Aún recuerdo cuando la matrona del curso de preparación al parto nos dijo: “si os habéis comprado una agenda para este año, olvidaos de ella. No la vais a utilizar”. Y… ¡cuánta razón! No porque no tenga cosas que apuntarme en el calendario. Todo lo contrario. Sino que no tienes tiempo para detalles. Y acabas apuntándolo donde buenamente puedes, si es que llegas a apuntarlo. Tu día a día es un caos. Las cañas semanales con las amigas empiezan a espaciarse en el tiempo. Y, sí, digámoslo así, renuncias a muchas cosas. Pero abres una nueva etapa en la que también aprendes y valoras otro tipo de cosas.

 

Pero para vosotras, mamis primerizas, deciros que todo pasa. Que ahora que veo estos 8 meses con algo de perspectiva, sé que es la inexperiencia la que se apodera de ti. Que al final, las dudas son las que hacen que parte del trabajo sea tan difícil. Las noches en vela no te las quita nadie, eso sí.

 

 

 

Así que disfrutad del embarazo. Que, aunque sea puñetero, es muuuuucho más tranquilo que lo que viene después. Dormid, dormid, dormid como si no hubiera un mañana. Salid a cenar, tomaros  algo con las amigas y disfrutad de estar tiradas en el sofá viendo Netflix. Y coged fuerzas para la experiencia más bonita (y cansada) que os podáis imaginar. Mientras, desde L’Alacena os intentaremos acompañar con nuestras experiencias y nuestras pequeñas creaciones.

 

 

 

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