Un cimiento sólido es garantía de éxito. Rafa Guerrero, psicólogo y doctor en Educación nos invita en El cerebro infantil y adolescente a conocer y comprender de una forma práctica y sencilla como se desarrolla el cerebro en los niños y adolescentes para así entender muchas de las conductas de nuestros hijos que a padres y educadores nos parecen incoherentes.

Una de las primeras cosas que más nos ha llamado la atención al hojear las primeras páginas de este libro ha sido el lenguaje tan asequible que emplea su autor, Rafa Guerrero, para hacernos llegar los términos más importantes que debemos conocer los padres y educadores y cómo aplicarlos en el aprendizaje y la educación de nuestros hijos.

Rafa, ¿qué secretos debemos saber los padres sobre el cerebro de nuestros hijos, y fundamentalmente en adolescentes que son los que más “quebraderos de cabeza” nos pueden suponer a padres y educadores?

La etapa adolescente supone un “tsunami emocional” y hay un cambio a todos los niveles. En el terreno cerebral los cambios que se producen son muy grandes y hay que tener en cuenta que cada adolescente es un mundo y no podemos generalizar sus conductas o comportamientos.

A los adultos nos cuesta mucho interpretar esa conducta y poder comprender el cerebro de nuestros hijos. La clave está en conocer qué es la adolescencia y cómo es el cerebro de ellos para así poder interpretar sus actos.

En esta etapa los adolescentes comienzan a gozar de cierta autonomía, empiezan a tener intereses comunes a sus iguales y comienza un distanciamiento emocional de los padres, pero no distanciamiento físico. Los estímulos excitantes y novedosos que reciben los jóvenes de sus amigos son mucho más atractivos que la monotonía del hogar familiar.

Los adolescentes son impulsivos y con reacciones inesperadas y esto es debido a la descoordinación que existe entre las principales zonas del subcortex. En la etapa adolescente, el cerebro está en construcción.  La “carretera cerebral” de las amígdalas y la corteza central se está construyendo y en palabras de Guerrero, es como si un móvil se estuviese actualizando.

Hay un término que nos ha parecido muy curioso al hablar de desarrollo neurológico en la adolescencia y es el de poda neuronal, ¿en que consiste?

En la adolescencia se produce una segunda proliferación de prolongaciones y conexiones neuronales que implican un gran cambio en los jóvenes. Este proceso comienza con una poda neuronal donde se eliminan aquellos grupos neuronales que no se utilizan y refuerzan aquellos que se usan con frecuencia.

El objetivo de la misma es conseguir un cerebro más eficiente y se lleva a cabo principalmente durante el sueño por lo que es fundamental que los adolescentes descansen y duerman las horas necesarias para su completo desarrollo neuronal.

Usted es experto en TDAH. A muchos padres nos suenan estas siglas, pero ¿nos lo puede explicar a nivel de funcionamiento del cerebro en esas personas?

El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo, es un problema en la maduración del cerebro y hay que tenerlo en cuenta en todos los sentidos ya que implica que los niños y adolescentes con TDAH no se gestionan igual que los otros niños, no focalizan la atención, les cuesta permanecer quietos o tienen falta de constancia.

Muchas veces son tachados de vagos o dispersos y lo cierto es que, aunque intelectualmente si pueden rendir, su madurez cerebral, es decir, la conectividad entre las diferentes zonas del cerebro, puede llegar a ser un 30% menor que un niño sin este tipo de trastorno.

El problema de un TDAH es que quede apartado por lo que es responsabilidad de TODOS:  padres, educadores, comunidad educativa y sociedad en general que no suceda esto. Al ser un trastorno crónico se pueden aportar “muletas” o apoyos para que estas deficiencias se puedan compensar de alguna manera esas carencias.

Uno de los apartados más interesantes es el que el psicólogo dedica a explicar el Modelo pedagógico de los cuatro cerebros mediante el cual el encéfalo estaría dividido en cuatro áreas diferenciadas por colores y cada uno de ellos simbolizaría una función concreta del cerebro. Así, por ejemplo, el rojo tendría que ver con el instinto y la supervivencia o el verde con las emociones y el apego, desarrolladas en el periodo prenatal y operativas desde que nacemos.

El cerebro azul es el que se encuentra en la corteza cerebral o neocortex y sus funciones son la de la percepción, memoria y pensamiento. Por último, el cerebro amarillo permite asomarnos al futuro, ya que, anticipa las consecuencias de nuestros actos. Tanto el cerebro azul como el amarillo son cerebros que se aprenden y están influidos por la educación que recibamos de nuestro entorno.

Por tanto, es labor de padres y educadores ayudar y acompañar a los más pequeños para que desarrollen los cuatro cerebros y que estos estén conectados entre sí. Para ello, Rafa usa el término “pegamento cerebral”, un pegamento que se crea protegiendo a nuestros hijos, tratándoles con cariño, estableciendo límites, enseñándoles a regular sus emociones y teniendo paciencia con ellos.

En el capítulo final del libro nos ofrece unas pautas para tener un cerebro sano que van desde una alimentación sana y equilibrada, el descanso suficiente, el juego, imprescindible para la sociabilidad o la limitación del uso de dispositivos tecnológicos.

Desde @trucosdemamás os animamos a que os adentréis en el misterioso mundo que puebla las cabezas de nuestros hijos a través de esta lectura ya que os va a sorprender y además vais a entender mejor a vuestros hijos

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