El calor sigue constituyendo una de las principales causas de la deshidratación de los niños. Los más pequeños también sufren las consecuencias de la ola de calor y por ello, la Asociación Española de Pediatría , como cada año nos da una serie de pautas a tener en cuenta para evitar consecuencias provocadas por las altas temperaturas.

El verano ya está terminando pero a pesar de ello seguimos teniendo días en los que las altas temperaturas hacen que toda precaución sea poca a la hora de evitar los golpes de calor en los más pequeños. Por ello, la Asociación Española de Pediatría recomienda seguir una serie de pautas para evitar que los niños puedan padecer las consecuencias del cambio brusco en la temperatura corporal.

Cómo prevenir los golpes de calor

Los bebés especialmente deben estar siempre hidratados y en estos casos, los adultos debemos estar pendientes si vemos que el comportamiento del niño es extraño. Debemos ofrecer continuamente líquido aunque ellos no lo pidan y dentro de la alimentación incluiremos frutas y verduras frescas para reponer las sales minerales que han perdido por el calor.

Aparte de esto tendremos que tener en cuenta los siguientes puntos:

  • Evitar el ejercicio en las horas de más calor: Hay que evitar que los niños hagan ejercicio físico excesivo en las horas más calurosas (horas centrales del día). Proponer para esos momentos, juegos más tranquilos que eviten la deshidratación. 
  • Vestimenta adecuada: Cuando hace mucho calor es recomendable utilizar ropa transpirable, ligera, holgada y de colores claros. No olvidar proteger la cabeza de los niños con un gorro ligero y aplicar protección solar siempre que estén expuestos al sol. 
  • Baños frecuentes : Mantener a los niños en lugares a la sombra, con aire acondicionado o ventiladores, si es posible. Es aconsejable que se bañen o mojen con cierta frecuencia. En el caso de los bebés podemos refrescarles de vez en cuando con una toallita o darles baños de agua templada a lo largo del día.
  • No dejar a los niños solos en el coche. Estos, alcanzan en verano unas temperaturas altísimas por lo que, aunque sea momentáneamente no debemos dejar a los niños dentro del interior del vehículo.
El agua constituye uno de los grandes aliados de los niños durante los días más calurosos.

Síntomas a tener en cuenta para detectar golpes de calor

En algunas ocasiones, sobre todo el el caso de los bebés , es difícil detectar si han sufrido un golpe de calor ya que no se pueden expresar. Por eso debemos estar atentos a los siguientes detalles que nos permitirán detectar rápidamente si el niño está sufriendo un exceso de temperatura:

  • En los bebés se puede observar la piel muy irritada por el sudor en el cuello, pecho, axilas, pliegues del codo y la zona del pañal.
  • La piel de los más pequeño tiene un aspecto pálido y está fría.
  • Los niños tienen sensación de sed contínua y tienen la boca seca.
  • Calambres musculares
  • Debilidad y cansancio
  • Nauseas y vómitos. También puede venir acompañado de dolores de estómago.
  • Dolor de cabeza intenso.
  • Los bebés suelen mostrarse irritables y sus lloros son constantes e intensos.

En caso de golpe de calor

Es fundamental  trasladar al niño a un hospital o llamar al servicio de urgencias 112 para su valoración.

Mientras tanto podemos colocar al niño en un sitio ventilado y fresco y quitar las prendas innecesarias. También podemos colocar compresas de agua fría en la cabeza, el cuello y la nuca pero nunca sumergir al niño en agua helada ni realizar friegas con alcohol.

Fuente: Asociación Española de Pediatria.

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