La Covid-19 será historia y recordaremos estos meses como un mal sueño. Un vago recuerdo recorrerá nuestro pensamiento pensando la angustia y la impotencia de estar confinados. Para otro habrá supuesto un regalo en forma de unión familiar y de cosas positivas. Porque si algo hemos aprendido durante este tiempo es a valorar las cosas más importantes de la vida ¿O no?

Estoy en casa y de repente escucho el megáfono de la policía municipal increpando a una pareja sin mascarilla: “¡Que se pongan la mascarilla!” se escuchó a lo largo de toda la calle. Salí al balcón y vi a una pareja de jóvenes que estaba siendo señalada por la gente que pasaba en aquel momento por la calle.

¡Sinvergüenzas! gritaban al unísono. La pareja se subió la mascarilla inmediatamente. Agachó la cabeza y cruzó a la otra acera.

Los supermercados, lugares de conductas agresivas.

Los supermercados han supuesto el salvoconducto de mucha gente en estos meses de pandemia. Pero también han hecho sacar lo peor de nosotros. Seguro que todos hemos visto alguna pelea por cualquier tontería durante estos meses: que no se ponga tan cerca de mi, respete la distancia de seguridad, no se cuele, hay fila única y se ha puesto en otra caja…y decenas de pequeñas cosas que han crispado nuestra paciencia.

Parece que estamos acechando como buitres para reprimir, regañar o chillar a una persona que se ha acercado un poco más a nosotros sin darse cuenta o que no ha sido consciente que había una única fila y se ha ido en dirección a las cajas que estaban vacías.

Otra de las imágenes más impactantes que hemos podido ver en estos meses es la de cientos de personas con los carros llenos de comida, como si el fin del mundo estuviese a la vuelta de la esquina dejando las baldas de los supermercados vacías y sin pensar que otras personas se iban a quedar sin alimentos de primera necesidad porque otros, habían hecho acopio de comida para varios meses.

Para el sociólogo Jordi Busquet, profesor de Blanquerna-Universitat Ramon Llull , ciertos comportamientos egoístas vistos, son atribuídos al miedo, la incertidumbre, la inseguridad. Quien acapara alimentos a lo mejor no es egoísta, pensaba en sus hijos, indica. “Es difícil gestionar lo individual y colectivo a la vez”.

Los colegios: El miedo a los niños que son positivos

Está siendo increíble como los más pequeños están llevando todo esto mucho mejor que los adultos. Los niños se han adaptado a las normas perfectamente, llevan sus mascarillas sin poner ninguna queja, aceptan las nuevas normas impuestas por los centros docentes con toda normalidad y llevan actitudes de respeto y empatía hacia los más mayores.

¿Y nosotros que es lo que hacemos? ….Nuestros miedos han hecho que cada positivo que esté en el colegio se convierta en un drama. El niño que da positivo es señalado en los infinitos grupos de WhatsApp que tenemos en el colegio y los padres ponemos el grito en el cielo y con nuestros miedos asustamos a nuestros hijos que ven como algo terrorífico el que uno de sus compañeros esté pendiente de los resultados de una PCR.

Debemos relajarnos y aceptar con cierta normalidad estas situaciones, ya que hay que convivir con ello hasta la llegada de la esperada vacuna y debemos normalizar todo ello sin tener aterrados a nuestros hijos.

Perderemos amigos en tiempos de pandemia

Algunos amigos de toda la vida con los que hemos compartido momentos inolvidables parecen alejarse cuando se da una opinión o se rebate alguna cuestión sobre como se está llevando la gestión de la pandemia. La Covid – 19 está distanciando amigos y familiares. Las opiniones ya no son tales, sino que cada palabra es exaltada y sacada de contexto, cada discusión por el tema de la pandemia termina en pelea y los ánimos están disparados

Las redes sociales, aprovechan la negatividad para exaltar todo aquello que no nos gusta y los debates en las mismas terminan en insultos y en descalificaciones por parte de los participantes crispados por algún comentario.

Una lección de vida

Todo esto debe servir para que hayamos aprendido que hay que aprovechar cada instante de la vida. Vivir cada momento y pasar cada minuto con nuestros hijos y seres queridos nos dará la felicidad. Hacer felices a los demás y no discutir por cosas que realmente no tienen importancia harán que nos sintamos útiles en tiempos de pandemia.

Y sobre todo valorar todo lo que nos rodea y mirar a nuestro alrededor porque, detrás de cada mirada hay una historia y esa historia merece ser escuchada, porque en estos días podemos hacer feliz a mucha gente con una simple sonrisa.

Fuentes consultadas: https://www.lavanguardia.com/vivo/psicologia/20200326/474207515821/coronavirus-egoismo-solidaridad.html

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